¡Qué hermosa tu jaula de oro!
¡Qué belleza de acabados!
¡Qué resplandor emana y qué cálida parece!
Casi tanto como un hogar.
¡Qué barrotes tan finos!
Parecen adornos de una pérgola
olvidada en el jardín.
¡Qué hermosa vida de oro!
Y qué vacía si no hay amor en ella
que me recuerde que soy pájaro
(un ser vivo que late)
y me abra la puerta para volar.

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