Aquel verano rompí aguas,
me vacié por completo,
dejé de aferrarme a todo
lo pasado
y parí una vida nueva.
Tú no lo recuerdas
pero aquel 8 de agosto
fue el punto de retorno
que me llevó
hasta tu puerta.
Escribir poesía es hacer un trabajo exquisito, lleno de temor y de encanto. Es hacer una perla de una lágrima. (Alfred de Musset)