Ella se ha alzado en rebeldía.
Se ha levantado en armas,
se ha puesto el mundo por montera
y ha cogido la sartén por el mango.
Ella ya no espera a nadie,
ha tirado por la ventana
todos los "por" y "para",
ni siquiera guarda un "y si"
para un día de culpa
y piadoso arrepentimiento.
No guarda una sola metáfora de su pasado
en el cajón de la ropa interior.
Ella
podrías ser tú,
a veces soy yo
y algunos días
Se ha levantado en armas,
se ha puesto el mundo por montera
y ha cogido la sartén por el mango.
Ella ya no espera a nadie,
ha tirado por la ventana
todos los "por" y "para",
ni siquiera guarda un "y si"
para un día de culpa
y piadoso arrepentimiento.
No guarda una sola metáfora de su pasado
en el cajón de la ropa interior.
Ella
podrías ser tú,
a veces soy yo
y algunos días
(sobre todo los pares)
su voz hace eco sobre
su voz hace eco sobre
los tejados de Madrid.
Reverbera,
resuena,
truena y retumba
por todos los callejones
porque, a fin de cuentas,
su clamor
es el grito sordo
Reverbera,
resuena,
truena y retumba
por todos los callejones
porque, a fin de cuentas,
su clamor
es el grito sordo
de los huérfanos en vida,
de los que una vez lucharon
y se han quedado sin armas.
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