Perdona.
Perdónatelo todo.
Abrázalo con ternura.
Todo ha sido necesario.
Perdónate y ahora
sencillamente ama:
Ama todo lo que eres.
Ama el aire, la luz que te rodea y
cada molécula de tu cuerpo.
Ama cada tropiezo, cada herida,
cada latido suspendido,
cada lanza en el costado.
Ama todo lo que hiciste y
todo lo que te hicieron.
Ámalo sin juicio,
sin resentimiento.
Y sonríe porque aquello ya pasó
y te acercó a quien eres hoy.
Porque la vida es un viaje increíble,
lleno de asombro y primavera,
porque cada instante es
puro milagro.
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