A veces siento este impulso,
esta pura urgencia,
este instinto hecho verbo
de abrazarte,
de besarte,
de sentirte latir dentro,
de que me penetres tan hondo
que ya no quede
ni un miedo,
ni una sola excusa,
ni el más mínimo reproche,...
Hasta que ya no exista
nada más
que nosotros.
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