viernes, 15 de mayo de 2015

Memorias

A veces envidio tu memoria
tan práctica, tan selectiva, 
tan de pez.
La mía es irremediablemente elefantina:
tan pesada, tan persistente,
tan empeñada en recordar 
cada fecha,
cada calle,
cada beso.
Algunas veces desearía 
sumergirme en el agua 
y sencillamente mutar.
Transformarme en 
otro pez de vaporosos velos
e ignorar esta extraña necesidad de
ir a morir, 
exhausta de recuerdos,
a este cementerio nuestro
del que tú ya no te acuerdas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario